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Un bebé que cuenta con sus cuidadores conectados con sus estados emocionales y con sus necesidades, que es atendido sin tener que esperar, que no precisa enfrentar solo su miedo o su angustia, no se vuelve posteriormente, un niño malcriado, dependiente sino seguro e independiente.

 

Cuando un niño tuvo consistentemente la experiencia de recibir lo que necesita cuando lo necesita, es capaz luego de separarse, de entregarse a la exploración y al aprendizaje de manera confiada. La independencia no proviene del entrenamiento en la independencia sino de la experiencia de contar con una figura de apego sensible y disponible. No se aprende a esperar, esperando, sino recibiendo.

 

Como afirmaba Ainsworth, luego de años de estudio,: ¨Mi consejo a las madres es que no pierdan oportunidad de mostrar afecto por sus bebes. No duden en alzar a un bebé que desea estar en brazos. No sientan que tienen que limitarlo porque no es bueno para él que estén tan pendientes. Es bueno estar pendiente de un bebe, especialmente durante los primeros años de vida. Es casi como si una madre tuviera que estar esperando las señales de un bebé para responder a ellas. Responder a las señales de un bebé da lugar a un niño seguro, que en los meses posteriores va a poder soportar bien no estar en brazos y que va a explorar con seguridad el ambiente.

 

Los estudios demuestran que los niños que han contado con figuras de apego empáticas, sensibles y disponibles para responder a sus necesidades desarrollan:

 

1. Autoestima alta, confianza en sí mismos, aceptación de sus pares.
2. Capacidad para regular sus emociones negativas (control de los impulsos, tolerancia a la frustración, etc)
3. Autonomía, capacidad para pedir ayuda.
4. Empatía y sentido de intimidad.
5. Mentalización adecuada.
6. Flexibilidad emocional.
7. Capacidad para experimentar, expresar y demostrar afectos.
8. Altas habilidades sociales.
9. Mayor capacidad para desarrollar habilidades cognitivo- afectivas.

 

La relación profunda con otra persona es, desde el inicio de la vida, la experiencia más potente. Nos construimos, nos conocemos y nos pensamos a nosotros mismos a través de nuestros vínculos. Nuestra identidad y el proceso de aprendizaje se construyen y se sostienen en una matriz vincular.

Millones de gracias a las Dra. Ines Di Bartolo por la influencia que ejerció en nuestro proyecto educativo. En su esencia está presente sus enseñanzas que no sólo no olvidamos sino que tenemos muy presentes.